Novena al campanario

Novena a Nuestra Señorade la Candelaria


Unidos en oración por la Restauración del Campanario

Oración preparatoria.


Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada. En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, queresucitará. Míranos oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débilesperanza. Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, ycondúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.

  • DÍA PRIMERO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    ¡Oh María! Tú que siendo purísima a los ojos de Dios, quisiste ser purificada como los pecadores para enseñarnos la importancia de vivir en gracia de Dios: haz que también nosotros, a imitación tuya, procuremos dar la debida importancia a vivir limpios de pecado a los ojos de Dios, aunque debamos humillarnos para reconocer nuestras culpas en la santa confesión. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

  • DÍA SEGUNDO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    ¡Oh María! cuanto más has querido ocultarte, tanto más resplandeces ahora en el Cielo por tu pureza y humildad. En la tierra te confesaste la esclava del Señor, y en el Cielo posees para siempre el imperio de todas las criaturas. ¡Oh Virgen bendita! Alcánzanos

    de Dios el dominio perfecto sobre nuestras pasiones, para reinar contigo en la gloria. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días

  • DÍA TERCERO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    ¡Oh María! Tú que presentaste como ofrenda dos palomas, símbolo de tu candor y sencillez; y no presentaste un cordero porque contigo llevas al Cordero sin mancha que quita los pecados del mundo. ¿Qué mayor adorno puedes llevar que tu inocencia y castidad, y qué mayor riqueza se te puede dar que ser la Madre de Jesús? Concédenos que seamos pobres de espíritu, y que poniendo en Dios nuestra esperanza, consigamos por tu intermedio, nuestra salvación eterna. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

  • DÍA CUARTO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días .


    ¡Oh María! El Señor está contigo premiando tu humildad, coronando tu virginidad, exaltando a tus devotos y confundiendo a tus enemigos. El Niño Jesús va en tus brazos, anunciándonos la esperanza de la salvación, como el lucero de la mañana entre los fulgores del alba. ¡Oh Jesús! ¡Oh María! Disipa nuestras tinieblas, sana nuestras enfermedades, ahuyenta a nuestros enemigos sobre todo de nuestras almas, y concédenos la entrada en el reino de los cielos. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

Oración final para todos los días.


Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios. Amada Virgen de la Candelaria haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.

  • DÍA QUINTO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    ¡Oh María! siempre has sido el amparo universal de la santa Iglesia Católica y nuestro consuelo en la vida. Tú has escuchado nuestros clamores, has curado nuestras enfermedades y te has esmerado en protegernos. ¿Y cuál ha sido el objeto de tu maternal solicitud, sino que Jesucristo reine en nuestros corazones? ¡Oh dulce Madre nuestra! ¿Cómo expresaremos nuestra gratitud a tus beneficios? Queremos servir a nuestro Dios; queremos cambiar de vida y hacer penitencia por nuestros pecados. Conviértenos a Dios: ayúdanos en nuestros propósitos y alcánzanos el don de la perseverancia final. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

  • DÍA SEXTO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    Fue grande tu gozo ¡oh María! al oír las alabanzas que el Santo anciano Simeón dirigió a tu Hijo bendito; pero ¿cuál fue tu sentimiento al oír de boca del mismo anciano, que una espada de dolor traspasaría tu alma dulcísima? La pasión y la muerte de tu santísimo Hijo ha venido a amargar los días más felices de tu vida. Nosotros, por tanto, deseamos desde ahora estar contigo junto a la cruz, y asociarnos a tu llanto. Graba en nosotros la muerte de Jesús y sus preciosas llagas, para que, arrepentidos de nuestros pecados, logremos el fruto de nuestra redención y de tus lágrimas. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

  • DÍA SÉPTIMO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    Ninguna pasión pierde a tantas almas, oh Virgen de las Vírgenes, Reina y Señora de la Candelaria, como la pasión inmunda de la sensualidad; y ninguna virtud capacita para ver a Dios y tratarle, como la virtud de la pureza. Por eso, quiso el Señor, oh dulcísima María, que, aun siendo Madre suya, permanecieras siempre Virgen Inmaculada. Por este privilegio especialísimo que Dios te concedió, alcánzanos, purísima Madre nuestra, la gracia de ser puros y castos, en obras, en palabras y en pensamientos, para que merezcamos algún día ver cumplirse en nosotros la promesa de Jesús: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.


    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

  • DÍA OCTAVO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    Tu eres ¡oh María! el modelo perfecto de nuestra vida, pues siendo tan pura y tan santa, te has presentado en el templo para enseñarnos a impetrar allí nuestra justificación y a agradecer a Dios por sus beneficios. Concédenos que, por tu intermedio, nos consagremos a Dios, ofreciéndole todo nuestro ser, nuestro cuerpo

    y nuestra alma; y rindiéndole el justo tributo de nuestra gratitud. Bendícenos y conságranos a Dios, para que seamos libres de nuestros enemigos. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.

    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.

  • DÍA NOVENO

    Rezar la oración preparatoria para todos los días.


    Tu humildad ¡oh Virgen purísima!, purificó al mundo, nos redimió de la esclavitud del demonio y nos abrió las puertas del Cielo. No nos dejes perecer: dirige nuestros pasos al Cielo: ampáranos en todo instante; y concédenos que, purificada nuestra alma con la sangre del Cordero, cuando se desprenda de nuestro cuerpo, sea presentada por ti en la presencia de Dios, para que sea admitida en la gloria. Amén.


    Hacer la petición que se desea obtener.

    Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

    De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!

    Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!


    Oración final para todos los días.